Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar,
indefectiblemente te encontrarás a ti mismo,
y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz
o la más amarga de tus horas
viernes, 26 de febrero de 2010
miércoles, 24 de febrero de 2010
Leo Zelada
He arrancado al dolor belleza
Y al crepúsculo dorado he pintado de tarde
Recorro solitario las bancas de esta ciudad
Buscando en una plaza oculta la voz del poema
Mis manos frias son el otoño
Que en diciembre sangran
“Déjame abuela
Reclinarme en tu regazo”
Donde he de hallar la palabra perdida
Aquella que me oculta mi primera infancia
Me sumerjo en el abismo de una voz:
- “¿Que hacer cuando el abismo
te espera al cerrar los ojos y
las palabras se vacían de significados?
- Escribir poesía
el humo del cigarro
atenúa mi angustia
y ella esta lejos
mas su voz me acompaña
Lejos de mi patria
Escondo mis lágrimas
en un parque retirado
donde me devora la nostalgia
Escribir sin retórica es lo que deseo
En estos momentos
Desnudar mi tristeza sin inútiles mascaras
Caen de los sauces hojas
Como caen de mis cabellos
Mis primeras canas
Noche es ahora el alma mía
Impregnada de sagrado silencio
Para escuchar a mí ser
Me he alejado de las calles
Y he dejado el temor
Para recluirme en mí llanto.
Y al crepúsculo dorado he pintado de tarde
Recorro solitario las bancas de esta ciudad
Buscando en una plaza oculta la voz del poema
Mis manos frias son el otoño
Que en diciembre sangran
“Déjame abuela
Reclinarme en tu regazo”
Donde he de hallar la palabra perdida
Aquella que me oculta mi primera infancia
Me sumerjo en el abismo de una voz:
- “¿Que hacer cuando el abismo
te espera al cerrar los ojos y
las palabras se vacían de significados?
- Escribir poesía
el humo del cigarro
atenúa mi angustia
y ella esta lejos
mas su voz me acompaña
Lejos de mi patria
Escondo mis lágrimas
en un parque retirado
donde me devora la nostalgia
Escribir sin retórica es lo que deseo
En estos momentos
Desnudar mi tristeza sin inútiles mascaras
Caen de los sauces hojas
Como caen de mis cabellos
Mis primeras canas
Noche es ahora el alma mía
Impregnada de sagrado silencio
Para escuchar a mí ser
Me he alejado de las calles
Y he dejado el temor
Para recluirme en mí llanto.
jueves, 14 de enero de 2010
Francisco de Quevedo
Mil veces callo que romper deseo
el cielo a gritos, y otras tantas tiento
dar a mi lengua voz y movimiento,
que en silencio mortal yacer la veo;
anda cual velocísimo correo
por dentro al alma el suelto pensamiento
con alto y de dolor lloroso acento,
casi en sombra de muerte un nuevo Orfeo.
No halla la memoria o la esperanza
rastro de imagen dulce y deleitable
con que la voluntad viva segura:
cuanto en mí hallo es maldición que alcanza,
muerte que tarda, llanto inconsolable,
desdén del Cielo, error de la ventura.
el cielo a gritos, y otras tantas tiento
dar a mi lengua voz y movimiento,
que en silencio mortal yacer la veo;
anda cual velocísimo correo
por dentro al alma el suelto pensamiento
con alto y de dolor lloroso acento,
casi en sombra de muerte un nuevo Orfeo.
No halla la memoria o la esperanza
rastro de imagen dulce y deleitable
con que la voluntad viva segura:
cuanto en mí hallo es maldición que alcanza,
muerte que tarda, llanto inconsolable,
desdén del Cielo, error de la ventura.
Francisco de Quevedo
Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo,
enfermedad que crece si es curada.
Éste es el niño Amor, éste es tu abismo:
mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo.
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo,
enfermedad que crece si es curada.
Éste es el niño Amor, éste es tu abismo:
mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo.
Concha Mendez
Quisiera tener varias sonrisas de recambio
y un vasto repertorio de modos de expresarme.
O bien con la palabra, o bien con la manera,
buscar el hábil gesto que pudiera escudarme...
Y al igual que en el gesto buscar en la mentira
diferentes disfraces, bien vestir el engaño;
y poder, sin conciencia, ir haciendo a las gentes,
con sutil maniobra, la caricia del daño.
Yo quisiera ¡y no puedo! ser como son los otros,
los que pueblan el mundo y se llaman humanos:
siempre el beso en el labio, ocultando los hechos
y al final... el lavarse tan tranquilos las manos.
y un vasto repertorio de modos de expresarme.
O bien con la palabra, o bien con la manera,
buscar el hábil gesto que pudiera escudarme...
Y al igual que en el gesto buscar en la mentira
diferentes disfraces, bien vestir el engaño;
y poder, sin conciencia, ir haciendo a las gentes,
con sutil maniobra, la caricia del daño.
Yo quisiera ¡y no puedo! ser como son los otros,
los que pueblan el mundo y se llaman humanos:
siempre el beso en el labio, ocultando los hechos
y al final... el lavarse tan tranquilos las manos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
